La mayoría de los hombres debería estar acostumbrado a repetir esa pregunta. Es imposible pensar en la duda o en el miedo y nos compete hacerlo a nosotros por naturaleza. Sin embargo, eso no quita que sea una decisión difícil de tomar y habemos quienes sin experiencia previa mencionamos tal frase interrogativa sin medir las consecuencias.
Previa
Llevaba cerca de tres meses de afanarla. Fuimos al cine, a comer helados, a la discoteca, al cumpleaños de mi mejor amigo, a la fiesta de su mejor amiga, fue a comer a mi casa y yo fui a la suya, su mamá me adoraba y mi papá la adoraba a ella. Todo estaba casi listo para que nuestra relación de amigos se convirtiese en algo más serio. Los astros se alineaban a mi favor (como diría un experimentado y afeminado astrólogo). Así que me decidí por hacer la pregunta. Escogí justo dos días antes de mi cumpleaños, para presentarla como mi pareja ese día, con la ilusión de que la respuesta sea positiva.
EL día
Me levanté el 5 de julio dispuesto a declarar mi amor. La llamé temprano le dije que a las seis de la tarde la iba a buscar para ir al cine. Así que comencé mi ritual de embellecimiento. Aproveche la mañana para ir a la peluquería, comprar algunos accesorios embellecedores y buscar un buen ramo de rosas. Eran la 1 de la tarde y yo llegaba a mi hogar con mi corte cuadrado: pelo pegado al cráneo y de raya al costado; mi after shave old spice; una camisa a rayas y un inmenso ramo de rosas. Me bañé y afeité. Me puse mi camisita nueva, limpié mi escarabajo rojo y coloqué las rosas en la maletera (como parte de la sorpresa que le daría a ELLA con mi declaración). Estaba así preparado para ir en busca de mi supuesta futura enamorada.
¿Quieres ser mi enamorada?
En el camino a su casa ensayaba mil formas de hacer la pregunta. Repetía: ¿ya es hora q formalicemos no?, no te parece que ¿Estamos listos para un paso más?, tu siempre me has gustado y … sabes que: quiero ser tu…
Llegué a su casa sin saber ni siquiera que preguntar pero si tenía muy en claro la forma en que lo haría. Ella salió y subió al carro. La miré fijamente y casi sudando le dije:¿a dónde quieres ir?, a lo que ella respondió: ¿qué, acaso no vamos al cine? Sonreí con vergüenza en el rostro y arranqué. Un kilómetro después detuve el carro simulando una avería en el motor. Me bajé abrí la parte de atrás del motor y fingí componerla, luego le pedí que de la maletera sacará la caja de herramientas. Al abrir la cajuela el inmenso ramo de rosas le dio la bienvenida. Cogió los accesorios que le pedí y me preguntó para quien era el ramo. Y simplemente respondí: son para alguien a quien no puedo dejar de querer, en quien pienso y en quien sueño, son para alguien por quien daría la vida, son para la persona que desearía que nunca se aleje de mi ( fluyó en ese momento el cursi que siempre quise tener por dentro). Luego la miré y justo antes de hacerle la pregunta me abrazó fuerte y al oído me dijo: eres la persona mas dulce que he conocido en mi vida, tu madre se va a morir cuando vea las rosas.
Curiosamente el 6 de julio es el día del maestro, mi madre es profesora de pasión y profesión. Y dejando el floro de lado, por ella si daría la vida. OK error: floro monse. Pamela, porque así se llamaba o se las vio venir y me canceló, o simplemente malinterpretó todo.
Pasó el tiempo, nunca dije nada. Pame se convirtió en mi mejor amiga y ahora se ríe de mi frustrado intento. Mi mamá dijo que fue el detalle más lindo que le pueden haber dado. Y Yo, aún, sigo sin enamorada.